FRÍO O CALOR?

Para saber si tengo que aplicar calor o frío sobre un área afectada, debemos entender los efectos que produce en el cuerpo la aplicación de calor o frío.

CALOR

El uso de Calor, es más efectivo en estados subagudos a crónicos de un trauma o lesión, por ejemplo después de unas 2 a 4 semanas de producirse un golpe o una alteración muscular o articular. NUNCA debes aplicar calor en una lesión aguda. Ya que el calor genera vasodilatación, aumentando el flujo sanguíneo de la zona, con el consecuente aumento del metabolismo celular y edema inflamatorio. Los mayores beneficios al aplicar calor provienen de los efectos analgésicos (calmante).

En caso de espasmo muscular y rigidez articular, el calor disminuye el dolor y produce una relajación general, ya que el calor aumenta la elasticidad del colágeno, que forma parte de nuestros músculos, tendones y ligamentos entre otras estructuras de nuestro cuerpo, permitiendo una mayor amplitud de movimiento de las articulaciones y una relajación del músculo. Gracias a este efecto también lo podemos utilizar como preparativo para realizar estiramientos.

Después de pasado un cierto período de la lesión inicial, es deseable buscar hiperemia en la zona (aumento de flujo sanguíneo), para más aporte de oxígeno y nutrientes, facilitando la reparación de la lesión. Además, la combinación de calor y movimiento resulta ser muy efectiva para mejorar la flexibilidad y elasticidad de los tejidos, sobre todo después de largos períodos de inmovilidad. En general, el calor es aplicado en desórdenes musculoesqueléticos y neuromusculares varios.

El calor produce un efecto de relajación disminuyendo las contracturas musculares. En las zonas donde más frecuentemente se aplica calor es cuello y espalda, pero puede ser aplicado en cualquier zona del cuerpo.

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